dilluns, 27 d’abril de 2009

By Mandy

El otro día, me sorprendí al ver que en mi libreta nueva había una dedicatoria. Me pareció tan genial que me apetece escribirla aquí.

Invariablemente. No puedo depende de lo inestable, como el clima. Hoy nubes, mañana chubascos, ¿y pasado? Quién sabe…
¡Naranja! Lo absurdo te convierte en egocéntrico. Un día te confundí con mi sombrero. Ni lo sueñes.
Inestable. Pues el lunar de tu nuca es la puerta de salida. Y aún me pregunto por qué sigo escribiendo sobre ti invariablemente.
Me hiciste coger margaritas, pequeño inestable, pero no logré encontrar la salida, tan sólo que el tiempo pasaba más deprisa acumulando fotogramas hasta en el último encontrarla: ese anaranjado, caótico lunar.
Una taza de café, dieciséis caladas y unas gotas de lluvia más tarde, rebotamos contra el cielo.
Aquellas noches nos habían absorto.

Por Amanda.

Gracias nubecita.

diumenge, 26 d’abril de 2009

Plátano.

La constante batalla entre la imaginación y la realidad difumina la línea que existe entre ellas, casi la hace desaparecer.
Conseguir una unión simbiótica entre ambas es una difícil tarea, un alto gasto para la persona en sí, y la humanidad; condenada a desaparecer.

¿Perdemos el tiempo?